Funciones e impactos de la educación de adultos: un debate mundial

Timothy D. Ireland es profesor de educación de adultos
en la Universidad Federal de Paraíba (Brasil).  

Contacto
ireland.timothy@gmail.com​​​​​​​

 


En el Seminario Virtual 2019 del Consejo Internacional de Educación de Adultos (ICAE por su sigla en inglés) se debatió en torno a las inquietudes planteadas en el último número de la revista Educación de Adultos y Desarrollo. Los artículos de esa edición se centraron en el papel y el impacto de la educación de adultos. A continuación ofrecemos una reflexión sobre los intercambios de opiniones que tuvieron lugar durante el seminario.

En 1964, los Beatles cantaban “no me importa demasiado el dinero, el dinero no puede comprarme amor”. Si bien ese puede aún ser el caso en 2019, esta afirmación sin duda no es aplicable a la atención de salud o a la educación. Desde hace mucho tiempo, la atención de salud y la educación han sido productos que se venden y negocian en el mercado abierto. Incluso la educación de adultos, que nunca fue considerada por los inversionistas como un “producto fácil de vender”, hoy está siendo objeto de atención, especialmente para quienes están invirtiendo en educación a distancia o en línea. La educación está tan subordinada al dictamen de la economía como la política exterior y otros sectores del quehacer gubernamental. Por tanto, aun cuando como educadores seguimos considerando que la calidad de vida y el “buen vivir” constituyen los objetivos últimos de la educación para todos, puede que estos no figuren entre las aspiraciones de las políticas neoliberales que hoy prevalecen en la mayoría de las regiones del mundo. Desde una perspectiva neoliberal, la educación es percibida como un medio utilitario para alcanzar objetivos económicos tales como un mayor grado de productividad, consumo y generación de riquezas. Poco le importan el entorno natural y el bienestar de la comunidad mundial, pese a todos los esfuerzos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible por fijar objetivos orientados a combatir el cambio climático y sus efectos; a lograr la seguridad alimentaria, la igualdad de género, el acceso de todas las personas al agua y al saneamiento, el empleo pleno y productivo y un trabajo digno; y a promover la existencia de sociedades pacíficas e inclusivas. El crecimiento del proceso productivo se basa, por lo general, en la homogeneidad, dejando escaso margen para la heterogeneidad y la diversidad. En el ámbito educativo, este fenómeno se traduce en una obsesión por los exámenes estandarizados.

La maldición de los exámenes estandarizados

Los exámenes estandarizados parecen ser para la educación lo que el producto interno bruto (PIB) es para los economistas: los exámenes estandarizados miden resultados y no procesos, mientras que el PIB mide la riqueza material general de una nación y no la manera en que se distribuye esa riqueza. En un discurso pronunciado en marzo de 1968 en la Universidad de Kansas, Robert Kennedy lanzó una inesperada crítica contra el valor del PIB, lamentando que “Demasiado y durante demasiado tiempo parecemos haber sacrificado nuestro interés por la excelencia personal y los valores de la comunidad en aras de la mera acumulación de cosas materiales”. Cuestionó, asimismo, la capacidad del PIB para medir aquello que más valoramos en nuestra vida: “No toma en consideración nuestro valor, nuestra sabiduría o nuestra cultura. Nada dice de nuestra compasión ni de la dedicación a nuestro país. En una palabra: el PIB lo mide todo excepto lo que hace que valga la pena vivir la vida” (Kennedy 1968). El artículo de Chanell Butler-Morello es un excelente ejemplo del aprendizaje y el crecimiento personal que podemos perder si dependemos excesivamente de los exámenes estandarizados, los cuales, según afirma Jorge Osorio, “distorsionan el significado de la educación en la diversidad”. 

En el documento Replantear la educación: ¿Hacia un bien común mundial? (2015), la UNESCO afirma que “La adquisición y la utilización del conocimiento son los fines últimos que persigue la educación, orientada por los principios del tipo de sociedad al que aspiramos”. (p. 86). Añade que deberían ser considerados como bienes comunes mundiales que pertenecen a toda la humanidad. Es decir, “la educación y el conocimiento son bienes colectivos, pues nos pertenecen a todos por igual. En consecuencia, todos tenemos el derecho a recibir educación y a adquirir conocimiento, y el objetivo de este proceso no es el provecho individual sino el bienestar de todas las personas”. Tal vez deberíamos utilizar el sustantivo “conocimiento” en su forma plural —”conocimientos”—, ya que la creencia de que solo existe una forma de conocer el mundo es una de las causas de los males que nos aquejan hoy en día. Si bien la globalización le ha reportado algunos beneficios a la comunidad mundial, también ha tendido a exacerbar las desigualdades entre el Norte y el Sur, entre las naciones y entre distintas regiones dentro de una misma nación. Es preciso que la obsesión por el crecimiento como indicador de desarrollo sea reemplazada por “un imperativo más complejo y matizado que distinga entre lo que debemos aumentar y lo que tenemos que disminuir” (Hessel, Morin 2011). En palabras de Hessel y Morin, lo que se precisa es “tratar de aplicar e impulsar los tipos de globalización que fomentan un futuro común para los seres humanos de todas las condiciones sociales y de todas las regiones del planeta, un futuro que nos proteja de un nefasto cúmulo de peligros mortales. Es menester que todos nos aliemos en un esfuerzo solidario por resguardar este planeta, cuya existencia es tan fundamental para nuestro propio bienestar”. Para emprender esta iniciativa de “aliarse en un esfuerzo solidario” se requieren procesos de aprendizaje y educación de adultos, los que constituyeron el tema central de esta edición del seminario virtual, en el cual procuramos comprender la función y el impacto — o, para ser más precisos, las funciones y los impactos— de la educación de adultos. 

Algunas palabras sobre la dignidad

Si bien, dada la naturaleza intersectorial del aprendizaje y la educación de adultos, el objeto de atención de cada uno de los cuatro artículos escogidos para el debate de este año fue distinto (alfabetización sanitaria; las necesidades de aprendizaje de las personas con discapacidad; la alfabetización funcional como clave para el desarrollo de África; y las dificultades para producir datos), en todos ellos se destaca la importancia de la educación y del aprendizaje como condiciones determinantes para la calidad de la vida humana, el desarrollo sostenible y la dignidad humana. El conocimiento, la educación y la salud son necesidades humanas básicas que, por esa misma razón, deben ser accesibles a todas las personas y no abandonadas a los caprichos de un mercado despiadado. Por añadidura, si deseamos que el derecho al conocimiento, a la educación y a la salud prospere, la solidez de los Gobiernos democráticos constituye un requisito fundamental: sistemas de gobierno que defiendan el derecho a ser iguales cada vez que la diferencia nos interioriza, y el derecho a ser diferentes cuando la igualdad nos descaracteriza (­Santos 2001). 

 

Seminario Virtual 2019

Para ver las contribuciones del Seminario Virtual 2019 visite: http://virtualseminar.icae.global/

Grabaciones en vídeo del Webinario se ­encuentran en Youtube:

  • Webinario con Henrique Lopes (Universidad Católica de Portugal) y Leona M. English (Universidad St. Francis Xavier, Canadá) sobre educación de adultos y salud:
    https://youtu.be/-xazsNrkog4
  • Webinario con Samuel Asnake Wollie (­oficina de enlace de UNESCO en Addis Abeba) y Shirley Walters (Universidad del Cabo Occidental, Sudáfrica) sobre el papel de la educación de adultos para el futuro del continente africano: https://youtu.be/XsoyOSWhBuY

Educación de Adultos y Desarrollo

Número 85 > “Papel e impacto de la educación de adultos”

Aún se encuentran disponibles ejemplares impresos gratuitos
del nº 85 de Educación de Adultos y Desarrollo sobre
“Papel e impacto de la educación de adultos”.
Pueden solicitarse en

info@dvv-international.de

 

 


Referencias

Hessel, S.; Morin, E. (2011): The Path to Hope. Nueva York: Other Press.

Kennedy, R. (1968): Intervención de Robert Kennedy en la Universidad de Kansas, 18 de marzo de 1968. Transcripción disponible en el sitio web de la  Biblioteca y Museo Presidencial de John F. Kennedy: https://bit.ly/2Yn4h3Y

Santos, B. de S. (2001): Nuestra América: Reinventing a Subaltern Paradigm of Recognition and Redistribution. En: Theory Culture & ­Society, 18(2-3), 185-217.