Enseñar es aprender

Oscar Jara  (Costa Rica) es Director del CEP Alforja y presidente del CEAAL
(Consejo de Educación Popular de América Latina y el Caribe).

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oscar.jara_presidencia@ceaal.org

 


“Enseñar no es transferir conocimientos sino crear las condiciones para su producción o construcción” (Paulo Freire – Pedagogía de la Autonomía).

Esta frase resume la visión democrática, crítica, creadora y desafiadora de Paulo Freire sobre la relación entre enseñanza y aprendizaje, totalmente contraria a la noción “bancaria”, vertical y autoritaria de transmisión unidireccional de informaciones por parte del profesor o profesora, para ser repetidas o memorizadas por los estudiantes.

El proceso educativo es principalmente un proceso de construcción de aprendizajes y de capacidades de aprender. La producción de conocimientos es un proceso activo en el que accedemos a nuevas informaciones, las vinculamos con las informaciones que ya tenemos, y desarrollamos procesos de identificación, asociación, simbolización, generalización, reafirmación o negación entre el conocimiento existente y las nuevas informaciones. De este modo producimos, de forma siempre activa y nunca pasiva, los nuevos conocimientos.

Por eso es que desde la educación popular concebimos el aprendizaje como una tarea creadora. Los conocimientos se construyen y reconstruyen, pero eso no es todo. Nos hacemos y nos re-hacemos como personas, como sujetos capaces de pensar, de sentir, de imaginar, de proyectar, de hacer, de transformar. Y de ahí que la enseñanza no se pueda reducir a simplemente tratar contenidos, sino que implique llevar a cabo todo un rico y complejo proceso en que se produzcan las condiciones (y también las disposiciones) para que podamos aprender críticamente. Dice Freire: “Esas condi­ciones implican o exigen la presencia de educadores y de educandos creadores, instigadores, inquietos, riguro­samente curiosos, humildes y persistentes (…) los educandos se van transformando en sujetos reales de la construcción y de la reconstruc­ción del saber enseñado, al lado del educador, igual­mente sujeto del proceso.”1 

Eso implica que, para pretender enseñar, los educadores o educadoras debemos tener siempre la actitud y la disposición de aprender. Aprender de las situaciones, las dudas, las inquietudes que nos plantea cada momento del proceso. Aprender de los comportamientos, expectativas, preguntas, palabras y silencios de cada alumno o alumna con quien trabajamos. Aprender de los resultados –positivos o negativos– que van surgiendo de nuestras iniciativas pedagógicas o didácticas. Aprender de los nuevos contenidos y metodologías que vamos explorando, exigidos por el hecho educativo que tenemos la responsabilidad de orientar productivamente. 

El principal desafío para formarnos como educadores o educadoras, es el desafío cotidiano de sistematizar y aprender de nuestra práctica educativa, para poder generar mejores aprendizajes. Este desafío nunca termina, se renueva cada día. Y mientras tengamos esa disposición –humilde y firme- tendremos la posibilidad de generar las condiciones y disposiciones que hagan posible la construcción de conocimientos y capacidades críticas y creadoras para generar aprendizajes a lo largo de toda la vida.


Nota

1 / Freire, P. (1997): Pedagogía de la Autonomía, saberes necesarios para la práctica educativa. México: Siglo XXI. P. 47 (cursivas nuestras)