Cambios perdurables gracias a la alfabetización en Sierra Leona

Outi Perähuhta
Consejo Finlandés para los Refugiados
Finlandia

 

 

 

 


Resumen
¿Cómo lograr que la educación de adultos produzca cambios perdurables en la vida de las personas y las motive a continuar sus estudios de manera independiente? En este artículo nos referimos a las lecciones aprendidas en Sierra Leona, donde el Consejo Finlandés para los Refugiados (Finnish Refugee Council, FRC) puso en marcha un programa de alfabetización funcional que ha sido continuado por las comunidades beneficiadas a lo largo de muchos años después de que el FRC pusiera término a sus actividades.


Sierra Leona, ubicado en África Occidental, es uno de los países más pobres del mundo. En 2003, luego de que finalizara la prolongada guerra civil que devastó el país entre 1991 y 2003, el Consejo Finlandés para los Refugiados (FRC) inició un programa de cooperación en Sierra Leona.

Cuando se puso en marcha el programa, alrededor del 80 % de la población adulta del país era analfabeta. Durante el periodo de reconstrucción, y debido a que el progreso económico requería ciudadanos instruidos, la alfabetización revistió gran importancia. Como respuesta a la situación posterior al conflicto bélico y a fin de promover la reconstrucción social del país, el programa se centró en la alfabetización de adultos. El FRC trabaja en situaciones de presencia prolongada de refugiados, pero también en regiones que se recuperan de un conflicto o bien en zonas de repatriados. Las iniciativas se concentran en la educación de adultos y en la ayuda para la subsistencia.  

Las actividades en Sierra Leona se desarrollaron entre 2003 y 2016, en cooperación con once socios, entre los cuales se encontraban también radioemisoras.1 En total fueron 620 las comunidades y 30.000 los adultos beneficiados. En el aprendizaje de la lectura, la escritura y el cálculo se incorporaron la capacitación en técnicas agrícolas y aptitudes empresariales, como también la educación en materia de salud e higiene. La implementación del programa se basó en la capacitación y supervisión de instructores por parte del FRC y sus socios. Algunas de las comunidades retribuyeron el trabajo de los instructores con modestas sumas de dinero o bien con mano de obra.

Se trabajó con un enfoque basado en el método REFLECT (Regenerated Freirian Literacy through Empowering Community Techniques, o alfabetización freireana regenerada mediante técnicas para el empoderamiento de la comunidad). Este enfoque prioriza el aprendizaje de los adultos y la generación de cambios sociales más amplios. Crea un espacio abierto permanente en el cual los participantes pueden reunirse y debatir sobre temas y problemas que les conciernen. Además, el REFLECT ofrece una serie de herramientas y métodos de interacción que les permiten a los participantes identificarse y exponer los cambios que desean que ocurran. Son los participantes quienes dicen lo que desean aprender, y pueden priorizar determinados temas según su relevancia subjetiva. Luego, los participantes son capacitados y apoyados por instructores locales que son miembros de sus propias comunidades.

El enfoque REFLECT que se emplea generalmente fue sometido a ajustes a fin de asegurar su compatibilidad con el currículo nacional no formal e incorporar exámenes de nivelación para los alumnos. Además, cada comunidad formó un comité administrativo cuya labor era supervisar los cursos de alfabetización y extender el alcance de las iniciativas a toda la comunidad cuando fuese necesario y pertinente. Se optó por este enfoque con el objeto de asegurar la sostenibilidad del programa desde un comienzo, capacitando a las comunidades para mantener funcionando el proyecto una vez que dejaran de recibir financiación y apoyo. Para apoyar el aprendizaje se recopilaron y emplearon “materiales elaborados por los participantes”, en los cuales se incorporaron todos los temas, ideas y contenidos que aportaron los alumnos de los cursos de alfabetización y los instructores comunitarios. A los instructores y a otros miembros interesados de la comunidad se les ofrecieron diversos cursos de formación en la modalidad de CDC (capacitación de capacitadores), por ejemplo sobre técnicas agrícolas o habilidades empresariales. Los programas de educación cívica ofrecidos por la radioemisora asociada, al igual que las visitas de círculos de aprendizaje, también sirvieron como medio de expresión para las comunidades.

Resultados perdurables

En algunas comunidades el programa finalizó en 2011. Luego de cinco años sin haber recibido apoyo, llegó el momento de determinar si aún quedaban algunos vestigios del proyecto en las comunidades beneficiarias. Deseábamos verificar si habían ocurrido cambios duraderos y, de ser así, qué se podía aprender de dichos cambios. Uno de los motivos de esta evaluación fue que, debido al brote de ébola entre 2014 y 2015, las reuniones de personas habían estado prohibidas durante más de un año, lo cual impidió el funcionamiento de los círculos de aprendizaje. Nos imaginábamos que el brote de ébola había arruinado el programa. Suponíamos que, en circunstancias normales (es decir, de no haber ocurrido una epidemia), podríamos haber encontrado vestigios del proyecto en algunas comunidades. Sin embargo, ni siquiera esperábamos que en circunstancias normales alguna comunidad hubiese llevado adelante el programa por su cuenta y sin recibir apoyo una vez que los socios y el FRC se hubieron retirado.

Miembros de la comunidad de Largo practican la escritura en el local de su escuela. La presencia de este edificio constituyó una excepción entre las comunidades rurales que participaron en el proyecto, © Mikko Takkunen

Para realizar la evaluación empleamos un método participativo. Trabajamos en doce comunidades escogidas, y en las sesiones participaron en total 403 personas. Once de las comunidades evaluadas, entre ellas la comunidad piloto, habían continuado el programa hasta el brote de ébola, y muchas de ellas lo habían reanudado cuando se logró superar la epidemia. Las habilidades adquiridas gracias al programa eran aplicadas en todas las comunidades, independientemente de si aún se seguían desarrollando actividades de aprendizaje.

Testimonios de participantes:

“Antes, yo era un ama de casa analfabeta y no podía contribuir al desarrollo de mi comunidad. Luego de participar en los cursos de alfabetización aprendí a fabricar jabón. Cuando vendo mis productos, llevo un registro de mis ingresos y gastos. Conozco la labor de las organizaciones de derechos de la mujer, por lo que no permito que mi marido viole mis derechos. Antes yo era una mujer tímida y ahora digo lo que pienso. Además, soy la presidenta de mi comunidad”.
Kadie Jigba, 38 años, Tikonko, Sierra Leona

“Antes solo me dedicaba a la agricultura. Ahora sé leer y escribir, y puedo realizar cálculos sencillos. Estas habilidades me son de gran utilidad. Al verme tan entusiasmado por aprender más, otros alumnos me eligieron presidente del círculo de alfabetización. Me animaron a pedir un préstamo para comprar una motocicleta; ahora conduzco un mototaxi y puedo sostener a mi familia. Gracias al FRC ahora ya no dependo de la ayuda de otras personas”.
Tom Sandy, 25 años, Bongieya, Sierra Leona

 

Los resultados fueron una agradable sorpresa. Las respuestas obtenidas son una prueba tangible de los cambios duraderos generados por el programa de alfabetización de adultos. Los cambios más significativos e importantes fueron el uso cotidiano de las habilidades prácticas de lectura, escritura y cálculo, al igual que de las aptitudes empresariales, y el perfeccionamiento de las técnicas agrícolas. También mejoró la autoestima, se apoyó la educación de niños y niñas y la agricultura colectiva. A ello se sumó un cambio sustancial en el papel de las mujeres, ya que comenzaron a participar más activamente en las actividades comunitarias, situación que fue mencionada tanto por los alumnos como por los ancianos de la comunidad.

“Las respuestas obtenidas son una prueba tangible de los cambios duraderos generados por el programa de alfabetización de adultos.”

La alfabetización de adultos introdujo una serie de cambios en la vida de los miembros de los círculos de alfabetización. La capacidad de escribir y leer su nombre, de usar un teléfono móvil sin tener que pedir ayuda, y de participar eficazmente en las reuniones de la comunidad, son la punta del iceberg en cuanto a las aptitudes que la alfabetización permite adquirir. El programa de capacitación también ha repercutido de manera muy positiva en la autoestima de los alumnos. Personas, especialmente mujeres, que nunca habían participado en reuniones comunitarias ahora tenían el valor de expresar sus opiniones, a tal punto que mujeres que antes se habían mostrado tímidas terminaron siendo elegidas en numerosas comunidades para ocupar cargos de liderazgo en atención a su valentía y a su potencial oculto que había salido a la luz. Por otra parte, los alumnos reconocieron que habían adquirido mayor conciencia de sus derechos como personas, y ahora las mujeres sabían que debían presentar una denuncia ante las autoridades cuando eran víctimas de violencia doméstica.

La experiencia común del aprendizaje y de los círculos de aprendizaje sirvió también como un factor de unión de las comunidades: los encuestados mencionaron frecuentemente que, tanto a nivel familiar como comunitario, había aumentado la cohesión social y había mejorado la capacidad para resolver conflictos. Asimismo, gracias al espíritu de cohesión grupal generado en el círculo de aprendizaje, en todas las comunidades se pusieron en marcha y se mantuvieron en el tiempo iniciativas de agricultura colectiva que sirvieron para apoyarse mutuamente y reunir fondos. Igualmente se realizaron de manera espontánea algunas actividades de desarrollo comunitario, como el barrido común de las calles, los días de limpieza comunitaria o la construcción comunitaria. En numerosas comunidades, los jefes y los ancianos señalaron que la cantidad de conflictos en que se solicitaba su mediación había disminuido notoriamente luego de que el círculo de aprendizaje había comenzado a funcionar en la comunidad. Muchos manifestaron que la razón de ello fue la inclusión de aptitudes para la resolución de conflictos en el programa de alfabetización, pero también ayudó el hecho de que al interior de los círculos de aprendizaje todos tuvieren la posibilidad de hablar sin reservas.

Estos cambios evidencian un empoderamiento tanto a nivel individual como comunitario, así como una mayor cohesión social; ambos elementos resultan fundamentales para las comunidades que se están recuperando de un conflicto. Esta cohesión social ha servido de estímulo para que sus miembros se apoyen mutuamente y procuren además mejorar las condiciones de vida en las comunidades vecinas. Lo anterior cobra importancia cuando se pretende asegurar el desarrollo sostenible y pacífico de las comunidades.

Su utilidad para la subsistencia cotidiana

Teniendo en cuenta estos resultados, sentimos la necesidad de averiguar qué factores contribuyeron a perpetuar el aprendizaje, incluso si ya no se contaba con ayuda externa. El factor más importante fue que los temas y problemas tratados en el proceso de aprendizaje reflejaban las verdaderas necesidades de la comunidad: los temas tenían utilidad e importancia para la vida cotidiana, y las habilidades recién adquiridas podían ponerse en práctica de manera inmediata. Contar con nociones de lectura, escritura y cálculo era una necesidad muy frecuente en la vida diaria de las personas. Así por ejemplo, el temor a ser estafado en las transacciones monetarias corrientes limitaba las actividades para la generación de ingresos. Los participantes también expresaron que deseaban ayudar a sus hijos en sus tareas escolares, pero que ello no era posible siendo analfabeto.

Los participantes consideraban que las habilidades adquiridas les resultaban útiles, ya que las podían aplicar en su vida cotidiana. El hecho de poseer nociones de lectura, escritura y cálculo sirvió de estímulo para que cada vez más participantes se decidieran a poner en marcha sus propios pequeños negocios, ya que esos conocimientos les permitían mantener un registro de los ingresos y gastos, disminuyendo así el riesgo de ser estafados al momento de vender sus cosechas. Aquellos que ya contaban con su propio negocio informaron que gracias a las aptitudes adquiridas pudieron aumentar sus utilidades.

Otro de los beneficios inmediatos mencionados repetidamente por los participantes fue la influencia positiva en la educación de niños y niñas. Los adultos habían captado la importancia de una buena educación de los niños y niñas, y fueron especialmente las mujeres quienes expresaron la firme voluntad de asegurarse de que sus hijas no abandonaran la escuela. Como consecuencia de este aprendizaje, una gran cantidad de participantes habían decidido destinar una parte de sus ingresos a la educación de sus hijos, y declararon que ahora estaban en condiciones de supervisar sus tareas escolares.

En muchas comunidades, los alumnos prefirieron asistir a clases en horario nocturno, ya que la jornada de luz diurna la dedicaban a trabajar en el campo. Los participantes no permitieron que la falta de alumbrado público les impidiera realizar sus actividades de aprendizaje, por lo que desde sus hogares llegaban provistos de linternas o lámparas de gas para iluminar sus cuadernos de ejercicios, © Mikko Takkunen

La función del instructor

El factor más determinante para continuar de manera autónoma las actividades de aprendizaje fue la presencia de un instructor cualificado en la comunidad. En consecuencia, el mayor obstáculo para la continuación del proyecto fue la falta de un instuctor, ya fuera porque se había enfermado, había fallecido o había sido trasladado a otro destino. 

Otro elemento clave fue el respeto mutuo entre alumnos e instructores. Los instructores estuvieron dispuestos a visitar a los participantes en su hogar a fin de motivarlos o bien averiguar los motivos de su ausencia a clases. Los instructores también habían sabido ganarse el respeto de los miembros y los líderes de la comunidad. Con frecuencia fueron capaces de influir en la opinión pública, y por eso se recurría a ellos para que actuaran como mediadores en desavenencias.

La labor de alfabetización fue igualmente una experiencia que les cambió la vida a los propios instructores. Algunos de ellos reconocieron que habían sido personas tímidas y que jamás habían pensado que podrían liderar un grupo de otros adultos. Sin embargo, la capacitación y la experiencia les ayudaron a adquirir confianza en sus propias aptitudes. Numerosos instructores han recibido también otras ofertas de trabajo, y muchos se han inscrito en programas de formación docente a distancia para adquirir las cualificaciones que les permitan optar al cargo de profesor de escuela primaria en el sector público.

Lecciones aprendidas

Cuando se analizaron las razones de estos cambios, surgieron dos factores principales:

  1. Los contenidos y la modalidad de instrucción se adecuaban a los deseos y las necesidades de los participantes.
  2. Se optó por emplear una estrategia de implementación que no requiriera apoyo externo luego de transcurridos los primeros años de financiación y supervisión por parte de terceros. De esta manera se creó una situación en que el cese del apoyo externo no impidió la continuación de las actividades.

La utilidad práctica del aprendizaje, la identificación de las comunidades con los contenidos de los cursos, y la actitud de supervisar y no enseñar a los adultos, tienen su origen en el enfoque participativo y basado en los derechos que fue aplicado en las actividades de alfabetización. Sobre la base de estos resultados podemos concluir que la inversión en programas de alfabetización de adultos es una herramienta eficaz para provocar cambios tangibles, sostenibles y a largo plazo. Estos cambios tienen lugar más allá del nivel individual, y repercuten de manera significativa y positiva en las familias y las comunidades.ommunities.

Para obtener más información, visite:

www.refugeecouncil.fi/materials


Nota

1 / Los socios sierraleoneses de este proyecto fueron: Agency for Community Development Initiatives (ACODI), Community Empowerment and Development Agency (CEDA), Community Action for Rural Development (CARD), Hands Empowering Less Privileged in Sierra Leone (HELP-SL), Islamic Action Group (ISLAG), Network Movement for Justice and Development (NMJD), Rehabilitation and Development Agency (RADA), Sierra Leone Adult Education Association (SLADEA), KISS 104 FM, Radio Bitumani FM 93.7, Sierra Leone Broadcasting Service (SLBS).


Sobre la autora

Outi Perähuhta trabaja desde el año 2000 en el ámbito de la cooperación para el desarrollo. Desde 2003, año en que como directora nacional puso en marcha el programa nacional para Sierra Leona, ha trabajado en el área de la educación de adultos del FRC. Sus campos de trabajo son la educación de adultos y los medios de subsistencia, especialmente en el contexto de los refugiados y la vulnerabilidad. Actualmente trabaja como asesora en las oficinas centrales del FRC en Helsinki.

Contacto
outi.perahuhta@refugeecouncil.fi

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