Organizaciones de la sociedad civil brasileña

Ocho ONG de Brasil suscribieron una declaración que presentaron ante el Cuarto Foro de Alto Nivel sobre Eficacia de la Ayuda, que se celebró en Busan, República de Corea, entre el 29 de noviembre y el 1 de diciembre de 2011. En ella exigen un cambio en la definición de desarrollo, para así superar el sesgo burocrático que prevalece en las concepciones de los principales actores del escenario mundial. Es preciso que abarque parámetros adicionales como el bienestar basado en la libre participación y la distribución equitativa de los beneficios del desarrollo. Es menester que se reconozca plenamente el papel que le cabe a la sociedad civil en estos procesos, y que la cooperación internacional se inicie a partir del principio de las relaciones horizontales, lo que conducirá a la formación de una asociación mundial por el desarrollo.

Declaración sobre Cooperación Internacional y Eficacia del Desarrollo


El mundo de hoy está afrontando una serie de crisis irremediablemente interconectadas: económica, alimentaria, energética y climática; las consecuencias más graves de esta situación afectan principalmente a los sectores más pobres de los países menos desarrollados. En este contexto, la revisión de las prácticas y los principios adoptados en iniciativas de cooperación internacional para el desarrollo se torna más necesaria y plantea un desafío que debe ser encarado con responsabilidad y solidaridad por todas las naciones. Frente a esta realidad, las organizaciones de la sociedad civil brasileña que suscriben esta declaración reafirman su compromiso de trabajar en favor de los grupos y poblaciones excluidos y marginados, y de respaldar la idea de que la cooperación internacional debe concentrarse en la lucha contra las causas estructurales de la desigualdad y la pobreza. También destacamos la capital importancia de incluir el tema de la cooperación internacional en un debate más amplio sobre los alcances del desarrollo, teniendo en cuenta aspectos relativos a la sostenibilidad ambiental, la igualdad entre los géneros y el derecho de todos los hombres y mujeres a un trabajo digno.

Desde el último foro, celebrado en 2008 en Accra, organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo se han estado organizando en plataformas internacionales (como Better Aid y Open Forum for Civil Society Organizations Effectiveness) con el objeto de influir en el proceso de reforma de la llamada «arquitectura de la ayuda internacional», tradicionalmente protagonizada por representantes de gobiernos nacionales y de agencias intergubernamentales. El Foro de Busan ofrece una excelente oportunidad para que Brasil cumpla un papel más destacado en este debate, contribuyendo con su experiencia como receptor de ayuda internacional y, en una época más reciente, como actor relevante en la cooperación Sur-Sur.

En este sentido, y habida cuenta de que la sociedad brasileña está organizada y comprometida en procesos de cooperación internacional, presentamos nuestras propuestas para el Cuarto Foro sobre Eficiencia, que tendrá lugar entre el 29 de noviembre y el 1 de diciembre de 2011, bajo el patrocinio de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

1. Ampliación del debate: de la eficacia de la ayuda a la eficacia del desarrollo

Estamos de acuerdo con la propuesta presentada por coaliciones internacionales de OSC, que hace hincapié en la eficacia del desarrollo para sustituir el enfoque procedimental y tecnocrático que ha estado caracterizando el debate sobre eficacia de la ayuda. La Declaración sobre el Derecho al Desarrollo (1986) define el desarrollo como

«un proceso global económico, social, cultural y político, que tiende al mejoramiento constante del bienestar de toda la población y de todos los individuos sobre la base de su participación activa, libre y significativa en el desarrollo y en la justa distribución de los beneficios que de él se derivan».

Es este el enfoque que debe adoptarse, complementado por el aspecto relativo a la sostenibilidad ambiental. Es necesario superar el modelo productivista-consumista, y favorecer una concepción del desarrollo humano y social basada en la distribución equitativa de los recursos y las riquezas producidas, en la defensa de los derechos humanos y los bienes comunes, y en la participación democrática.

La cooperación para el desarrollo internacional no se limita al suministro de más recursos financieros o a la transferencia de conocimientos mediante la cooperación técnica. En efecto, la cooperación debe procurar eliminar las causas estructurales del subdesarrollo que se traduzcan en una dependencia de la ayuda, del capital y de los mercados externos. Por tanto, defendemos la «coherencia de las políticas», lo cual supone garantizar que las políticas relacionadas con el sistema mundial de comercio y el sistema financiero internacional también contribuyan al bienestar de las poblaciones más pobres y marginadas.

Dentro de este contexto, recalcamos la necesidad de revisar la «agenda de resultados». Si bien reconocemos la importancia de supervisar y evaluar los resultados, nos preocupa la actual preocupación por enfoques de supervisión simplistas que distorsionan los incentivos del sistema de cooperación. El desarrollo es el resultado de complejos procesos a largo plazo, de modo que nuestras acciones deben guiarse por objetivos pertinentes y estratégicos.

En particular recomendamos que:
● La declaración resultante del Foro de Busan defina la Eficacia del Desarrollo teniendo en cuenta la justicia social y la sostenibilidad ambiental, con compromisos claros y «supervisables» en este sentido;
● Brasil realice esfuerzos por promover la coherencia entre políticas de cooperación internacional y políticas exteriores adoptadas por países e instituciones que financian el desarrollo;
● el Foro de Busan fomente los debates sobre nuevos modelos de desarrollo que sean más compatibles con los objetivos de superar las desigualdades, promover una agenda sobre el trabajo digno y la sostenibilidad ambiental.

    2. Reconocer a las organizaciones de la sociedad civil como actores por propio derecho en la cooperación internacional para el desarrollo

    Millones de organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo contribuyen de manera singular y esencial al desarrollo como agentes innovadores de cambio y transformación social. La sociedad civil respalda la construcción de una institucionalidad democrática en diversos países; propone alternativas para un desarrollo sostenible y socialmente justo; respalda a las comunidades de base; financia iniciativas de desarrollo y participa activamente en ellas; promueve el conocimiento y la innovación; trabaja para crear conciencia en todo el mundo y para fomentar la solidaridad entre los pueblos.

    Adoptamos los Principios de Estambul relativos a la eficacia de la contribución al desarrollo realizada por las organizaciones de la sociedad civil. También hacemos nuestras las propuestas contenidas en el Marco Internacional para la Eficacia del Desarrollo de las OSC: el Consenso de Siem Reap (véase www.cso-effectiveness. org/-marco-internacional,114-.html). Señalamos la necesidad de garantizar la existencia de un ambiente y de normas que favorezcan la participación de de la sociedad civil en procesos de desarrollo y en la cooperación internacional. La creación de un ambiente que permita la participación de la sociedad civil es una exigencia internacional fundamental que encuentra particular resonancia en el contexto brasileño.

    De hecho, la elaboración de un marco jurídico que esté en consonancia con el papel desempeñado por Brasil en el sistema internacional de cooperación para el desarrollo no solo es relevante para orientar las medidas gubernamentales, sino que además ofrece una oportunidad para integrar a la sociedad civil en la elaboración y la implementación de una política de cooperación más participativa y coherente con las exigencias contemporáneas en cuanto a eficacia del desarrollo.

    En particular recomendamos que:
    ●la declaración resultante del Foro de Busam reconozca el progreso realizado por la sociedad civil en la definición de los Principios de Estambul, e incluya compromisos «supervisables» que garanticen la existencia de un ambiente y normas que permitan la activa participación de la sociedad civil en los procesos de cooperación;
    ● los representantes brasileños gubernamentales y no gubernamentales en Busan formalicen la creación de canales permanentes de comunicación entre el Gobierno y la sociedad civil en lo referente a la cooperación internacional para el desarrollo;
    ● el Gobierno Brasileño, en colaboración con la sociedad civil, elabore un marco jurídico y formule una política pública para la cooperación internacional que considere la activa participación de la sociedad civil.

      3. Promover la horizontalidad entre los países en un sistema inclusivo de cooperación internacional

      Respaldamos la postura adoptada en Accra por el Gobierno de Brasil, según la cual los actuales marcos de cooperación internacional (la Declaración de París sobre Eficacia de la Ayuda y el Programa de Acción de Accra) no reflejan la verdadera configuración de este sistema, ya que no incluyen la experiencia en materia de cooperación de países que no pertenecen a CAD/OCDE, ni tampoco la particular dinámica de la cooperación Sur-Sur. Hace ya varios años, el Gobierno de Brasil ha estado intensificando su compromiso internacional y ha estado ampliando su margen de acción en el ámbito de la cooperación internacional, por ejemplo en la cooperación técnica entre Brasil y otros países sudamericanos. Esta cooperación se caracteriza por promover áreas en las que Brasil ha logrado reconocimiento y comienza a apuntar hacia nuevas vías de cooperación internacional. En este sentido, reconocemos el papel protagónico del Gobierno Brasileño y el esfuerzo que ha realizado a través de la Agencia Brasileña de Cooperación del Ministerio de Relaciones Exteriores (ABC/MRE), y de diversos ministerios comprometidos en iniciativas de cooperación Sur-Sur.

      Los actuales debates que se han llevado a cabo, como asimismo las posturas adoptadas con respecto a la eficacia de la ayuda, reafirman la importancia de la cooperación Sur-Sur en la creación de sociedades más justas, igualitarias y sostenibles. Sin embargo, el énfasis otorgado a la cooperación Sur-Sur no puede conducir a una disminución del apoyo brindado por los países desarrollados a los países de ingresos medianos, ni a la exención de obligaciones para los países donantes. Estimamos que todos los países están en condiciones de cooperar unos con otros y deben hacerlo para combatir la pobreza, las violaciones a los derechos humanos, las desigualdades y la destrucción del medio ambiente, dondequiera que ocurran.

      La experiencia acumulada por las OSC durante las últimas cuatro décadas ha contribuido a horizontalizar las prácticas de cooperación entre los países. Esta experiencia constituye un valioso bagaje de conocimientos y prácticas sobre el desarrollo que debe constituir el diferencial cualitativo de la cooperación Sur-Sur, ya que muchas políticas públicas compartidas por ser consideradas «buenas prácticas» son el resultado de construcciones sociales y luchas políticas que tuvieron como protagonista a la sociedad civil. Pese a que el compromiso de la sociedad civil en la cooperación ya es una realidad, podría ampliarse y profundizarse a través de asociaciones con el Gobierno. En este sentido, deseamos llamar la atención sobre la necesidad de reconocer el papel que le cabe a la sociedad civil en el desarrollo de una práctica de cooperación más equitativa que tenga un mayor potencial de propiedad.

      El Foro de Busan ofrece una oportunidad para iniciar nuevos procesos de reflexión encabezados por los actores que participan en la cooperación Sur-Sur, y así definir un nuevo marco de referencia para las políticas oficiales de ayuda al desarrollo, que favorezca el diálogo y la colaboración eficaz entre los pueblos. En este sentido, la experiencia del Foro Abierto sobre Eficacia del Desarrollo de las OSC puede ser utilizada como ejemplo.

      En particular recomendamos que:
      ● el Gobierno Brasileño contribuya a superar el modelo tradicional de ayuda internacional, compuesto de receptores y donantes, y adopte un sistema internacional de cooperantes;
      ● el Gobierno Brasileño reconozca el papel que cumplen las OSC nacionales en el desarrollo de prácticas y principios que inspiran la cooperación de Brasil;
      ● el Gobierno Brasileño desarrolle, con el apoyo de las OSC, métodos innovadores para armonizar la cooperación Sur-Sur con la permanente necesidad de recursos financieros provenientes de los socios del Norte.

        4. Una política de cooperación brasileña que sea participativa y esté comprometida con la gobernanza internacional post-Busan

        Apoyamos los actuales esfuerzos destinados a crear una Asociación Mundial para la Eficacia del Desarrollo, la cual consolidará la inclusión de los actores no gubernamentales —proceso que se inició en Accra—, e incorporará un enfoque centrado en las políticas para reducir la pobreza y las diversas formas de desigualdad. El tema de la eficacia del desarrollo debe debatirse en un foro multilateral y legítimo, que trascienda el ámbito de la OCDE. Por tanto, recomendamos la creación de una Sociedad Mundial para la Eficacia del Desarrollo, que incluya a representantes gubernamentales y no gubernamentales de países desarrollados y en desarrollo, coordinando iniciativas internacionales en diversos niveles, como el Foro de las Naciones Unidas sobre Cooperación para el Desarrollo y la agenda de la ONU sobre financiación de la cooperación.

        El tema de la transparencia y la rendición de cuentas por los recursos invertidos en cooperación internacional para el desarrollo, también moviliza plataformas internacionales, como puede apreciarse en la sociedad brasileña. El liderazgo de Brasil en los foros internacionales sobre transparencia, tales como Open Government Partnership, aumenta la necesidad de mayor transparencia en cuanto a sus inversiones en cooperación internacional. Reconocemos el esfuerzo realizado por el Gobierno para hacer un seguimiento de los fondos invertidos en iniciativas de cooperación en favor de otros países en desarrollo, el cual desembocó en la publicación del primer informe sobre Cooperación Brasileña para el Desarrollo Internacional, elaborado por la Agencia Brasileña de Cooperación del Ministerio de Relaciones Exteriores (ABC/MRE) y por el Instituto de Investigación Económica Aplicada (Instituto de Pesquisa Económica Aplicada IPEA), en el cual se incluyeron datos de 2005 a 2009. No obstante, llamamos la atención sobre la necesidad de incluir a la sociedad civil en el proceso de reflexión sobre la contribución de Brasil a la cooperación, y exigimos información más completa y actualizada con respecto a montos, socios, enfoques y resultados en esta materia.

        En particular recomendamos que:
        ● la delegación del Gobierno Brasileño en Busan respalde la creación de una Sociedad Mundial para el Desarrollo más inclusiva, establecida en el ECOSOC y orientada hacia la eficacia del desarrollo;
        ● el Gobierno Brasileño garantice un mayor grado de transparencia y de participación de la sociedad civil en lo referente a sus inversiones en programas y proyectos de cooperación internacional para el desarrollo.

          Suscriben esta declaración:

          Associação Brasileira de Organizações Não Governamentais (Abong) – www.abong.org.br
          ActionAid Brasil – www.actionaid.org.br
          Articulação Sulinfo@articulacaosul.org
          Centro Feminista e Estudos e Assessoria
          (CFEMEA) – www.cfemea.org.br
          Instituto Brasileiro de Análises Sociais e Econômicas
          (Ibase) – www.ibase.org.br
          Instituto e Estudos Socioeconômicos
          (Inesc) – www.inesc.org.br
          Instituto para o Desenvolvimento da Cooperação e Relações Internacionais (Idecri) – www.idecri.org.br
          Instituto Pólis
          www.polis.org.br

          Miembros de SEAPCP

          Miembros de SEAPCP, Fuente: Jo Hann Tan

           

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