Introducción

Cooperación Sur-Sur


La cooperación internacional surgió de la convicción de que una parte del mundo, el Norte industrializado, a base de educación, avances técnicos y experiencia, había logrado alcanzar un nivel de productividad y condiciones de vida que deberían ser asequibles para todas las regiones si se pudiera exportar el mismo nivel de conocimientos especializados a los países que se han ido quedando atrás. Como consecuencia del proceso de descolonización, la asistencia para el desarrollo fue planificada ateniéndose a este criterio básico. El desarrollo tenía que ser activado mediante la transferencia de conocimientos especializados desde el Norte hacia los países subdesarrollados, que más adelante se transformarían en desarrollados. Especialmente en las décadas de 1960 y 1970, tanto los crasos errores conceptuales como los proyectos de desarrollo desastrosos y disfuncionales que nunca llegaron a completarse, al igual que la formación de élites inapropiadas, desacreditaron este modelo de ayuda para el desarrollo, y es cierto que las políticas de desarrollo en todos los niveles han aprendido de los errores cometidos en un principio. Sin embargo, se requirió mucho tiempo para darse cuenta de que soluciones que podrían resultar perfectamente factibles en el contexto de países industriales desarrollados casi nunca son adecuadas dentro de un ámbito de desarrollo desigual, y que en lugar de ello se debería optar por soluciones basadas en experiencias adquiridas y desarrolladas en el Sur. Así fue como comenzó a surgir el concepto de cooperación Sur-Sur, impulsado por la convicción de que este proceso garantiza un mayor grado de empatía entre los países del Sur y ofrece una concepción más clara de estrategias realistas para la solución de problemas.

Hoy por hoy la cooperación Sur-Sur ha llegado a convertirse en un modelo de cooperación internacional ampliamente aceptado, que recibe el apoyo incondicional de los principales actores políticos del escenario mundial. Ya en 1974 las Naciones Unidas habían establecido una Unidad Especial para la Cooperación Sur-Sur. Tanto el Banco Mundial como la OCDE y la UE promueven la cooperación Sur-Sur, y sus iniciativas son adoptadas a nivel regional por las organizaciones regionales y los bancos regionales de desarrollo. Las conferencias internacionales en gran escala, como la Conferencia de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre Cooperación Sur-Sur, que se celebró en Nairobi, Kenia, a comienzos de diciembre de 2009; el Evento de Alto Nivel sobre Cooperación Sur-Sur y Desarrollo de Capacidades, que tuvo lugar en Bogotá en marzo de 2010; y últimamente el Foro de Alto Nivel sobre Eficacia de la Ayuda, que se llevó a efecto en Busan, República de Corea, entre el 29 de noviembre y el 1 de diciembre de 2011, constituyen importantes tribunas para el intercambio de principios y experiencias sobre cooperación Sur-Sur, en el cual toman parte gobiernos y organismos públicos conjuntamente con organizaciones de la sociedad civil.

Un ángulo comparativamente novedoso para la cooperación Sur-Sur ha sido introducido por los así llamados países BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), naciones emergentes que exhiben un impresionante nivel de poderío económico e invierten enormes sumas de dinero en proyectos de cooperación técnica pese a que algunos de ellos también son a su vez receptores de cooperación internacional.

Cuba representa un caso especial de cooperación Sur-Sur. Este pequeño país cuenta con una gran cantidad de profesionales, especialmente en áreas como la salud y la educación, para respaldar modelos de desarrollo con un sello socialista producto de una concepción basada en la solidaridad internacional.

La financiación para las iniciativas de cooperación Sur-Sur proviene principalmente de las grandes agencias de cooperación multilateral; es negociada por los gobiernos e implementada por instituciones públicas. Por lo general, las organizaciones de la sociedad civil del Hemisferio Sur no cuentan con los medios económicos para comprometer su participación en el plano internacional. Por tanto, este modelo de cooperación triangular resulta indispensable, ya que permite poner en marcha un proceso de intercambio Sur-Sur de conocimientos especializados gracias al respaldo financiero de un donante del Norte. En definitiva, los países del Hemisferio Sur no carecen de conocimientos, creatividad y experiencia, y con solo recibir una pequeña ayuda del exterior son capaces de aprovechar su potencial para emprender iniciativas conjuntas.

Cuando se analizan estos progresos resulta imposible pasar por alto la importante labor del Equipo de Tareas sobre Cooperación Sur-Sur, que está asociado al Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD) de la OCDE. Para conocer mayores detalles sobre esta iniciativa se puede visitar su página web www. oecd.org/dataoecd/16/63/45539861.pdf . El Equipo de Tareas documenta y promueve proyectos concretos en que socios de varios países del Hemisferio Sur, a veces formando constelaciones triangulares con socios del Norte, emprenden tareas de mutuo y común interés e intercambian conocimientos y recursos.

En este número de nuestra revista deseamos dar a conocer algunos conceptos básicos de cooperación Sur-Sur, especialmente desde el punto de vista de la sociedad civil, y ofrecer algunos ejemplos de iniciativas actualmente en ejecución. Ya es hora de que el viejo paradigma de la cooperación Norte-Sur, en que los donantes del Norte prestan ayuda a los receptores del Sur, pero al mismo tiempo les prescriben lo que deben hacer y cómo deben proceder, llegue a su fin.

 

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