María Lourdes Almazan Khan

CONFINTEA, Educación Para Todos y Objetivos de Desarrollo del Milenio: una revisión de promesas y desempeños hasta la fecha

El Informe de 2008 sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio fue emitido en septiembre del año pasado, en medio de un nuevo repunte de la actual crisis, con el colapso de Lehman Brothers. Tal como se esperaba, el anuncio fue mesurado en su tono. Después de todo, el mundo todavía se estaba tambaleando por el impacto de la crisis energética y alimentaria que afecta a millones de los más pobres a lo largo y ancho del mundo.

El mencionado Informe de 20081 hacía una vez más el recuento de un desempeño desigual: Había algunos logros que celebrar, prueba de lo que se puede hacer si hay voluntad política y se cuenta con recursos, pero ello en medio de un avance general lento.

Entre 1990 y 2005 el número de personas que vivían en extrema pobreza había bajado de 1,8 a 1,4 mil millones. Sin embargo estas cifras esconden enormes desigualdades regionales: en el África Subsahariana y en los países de la Comunidad de Estados Independientes, el número de gente pobre en realidad se incrementó. Los logros en términos de reducción de la pobreza se concentraron notablemente en una región, Asia Oriental, particularmente en la China.

Las disparidades de género siguen caracterizando la pobreza, ya que son las mujeres las que padecen mayor marginalidad. El Informe observa que, mientras se han dado logros en mayores oportunidades de generación de ingresos para las mujeres, hay un gran número de mujeres que siguen trabajando en puestos vulnerables. Alrededor de un tercio de las mujeres que viven en países en vías de desarrollo están en ese tipo de puestos de trabajo. En Asia Meridional y África Subsahariana hasta el 80 por ciento de las mujeres trabajan en esas condiciones.

En el área de la salud hubo buenas noticias en cuanto a la disminución del número de muertes por sarampión, reducidas en una tercera parte entre el año 2000 y el 2006, gracias a una expansión de alrededor del 80 por ciento de la vacunación contra el sarampión en los países más pobres. Sin embargo las tasas de mortalidad materna se mantienen inaceptablemente altas, con más de medio millón de madres que mueren al dar a luz. Los avances para acabar con la desnutrición de niños y niñas siguen siendo muy lentos, con casi una cuarta parte de niños desnutridos en los países en vías de desarrollo, lo que implica que tienen un futuro nebuloso a causa de los efectos de largo plazo que tiene la subnutrición.

Casi la mitad del mundo en vías de desarrollo sigue sin tener acceso a un agua potable limpia. La falta de acceso al agua tiene impactos específicos en mujeres y muchachas que gastan una gran parte de su tiempo en ir a buscar agua y por tanto no están en condiciones de ir a la escuela. La falta de condiciones higiénicas adecuadas en las escuelas ha sido también un impedimento para que las adolescentes mantengan su participación escolar.

Un tercio de las personas de áreas urbanas vive en suburbios donde las condiciones de vida son más duras: mueren antes y son más propensas al hambre y las enfermedades.

En una nota positiva, con las condonaciones de deuda, entre 2000 y 2006 ha disminuido la proporción de gastos que realizan los gobiernos para el servicio de la deuda externa, lo que permite un incremento de la inversión social en varios de los países más pobres.

¿Cómo nos ha ido en Educación Para Todos?

Ha habido logros con el incremento del número de inscripciones en las escuelas primarias. La matrícula de la esuela primaria ha alcanzado el 90 por ciento en ocho de las diez regiones del mundo (con excepción de África del Sur y África Subsahariana). Las tasas netas de matriculación han aumentado en África del 54 al 70 por ciento entre 1999 y 2006; y en el Asia Meridional y Occidental el incremento ha sido del 75 al 86 por ciento en el mismo período. Estos logros se lograron allá donde los gobiernos invirtieron sustancialmente en educación, como es el caso de Senegal, Kenia, Etiopía y Mozambique.2

A pesar de los progresos realizados

Pero estos logros no deberían dejarnos satisfechos: En 2006 millones de niños y niñas seguían fuera de la escuela, de los que el 55 por ciento eran niñas, cerca de la mitad sólo en el África Subsahariana. Las proyecciones parciales de la UNESCO para 134 países en los que se encuentran dos tercios de los niños y niñas del mundo que no van a la escuela, indican que si los avances se mantienen al mismo ritmo lento, para el año 2015 todavía habrá 29 millones de niños y niñas que no asistan a la escuela. Por supuesto la mayor parte de estos niños y niñas pertenecen a las comunidades más pobres y marginales, que por tanto son las que más apoyo e incentivos necesitan para asistir a la escuela y para seguir en ella.3

El «Informe de Seguimiento Global de 2009» mencionaba también que en dos terceras partes de los países de los que se tiene información se ha logrado la paridad de género en las escuelas primarias. Sin embargo se registra también que de los 113 países que no han podido lograr la paridad de género en la inscripción a la escuela, tanto primaria como secundaria, para la fecha meta de 2005, sólo 18 estarán probablemente en condiciones de alcanzar ese objetivo para el 2015. Y el desempeño en la escuela secundaria está lejos de ser positivo, con sólo un 37 por ciento de países en todo el mundo que han logrado la paridad de género en la educación secundaria.

Son enormes las disparidades que caracterizan el acceso al cuidado y educación de los niños pequeños. En 2006 hubo una gran inscripción en el ciclo preescolar en los países más ricos, con un promedio del 79 por ciento; en los países más pobres sólo el 36 por ciento; en el África Subsahariana escasamente el 14 por ciento.

El desafío de la alfabetización global

El compromiso con la alfabetización de personas adultas se mantuvo descuidado. En 2006 había 776 millones de adultos analfabetos. Esto representa el 16 por ciento de la población adulta global. Dos terceras partes de esa masa estaba constituida por mujeres. Proyecciones iniciales indican también que a este paso en 2015 seguirá habiendo 700 millones de adultos analfabetos.

El Informe de Seguimiento Global observaba también una gran laguna en términos de personal docente, ya que para alcanzar los objetivos de la EPT se necesita reclutar y capacitar a 18 millones de maestras y maestros, además de pagarles salarios justos y dignos. En varios países y regiones, por ejemplo en Asia Meridional, hemos sido testigos de la expansión numérica de maestros contratados, muchos de ellos pobremente calificados, pobremente pagados y con muy pocas posibilidades de seguridad laboral. No hay perspectivas de que se pueda cubrir la gran carencia numérica de facilitadores, docentes y capacitadores para la alfabetización de adultos.

Se mide lo que se valora. Y si en el último Informe de Seguimiento de 2009 el espacio acordado al objetivo 3 (necesidades de aprendizaje de por vida de jóvenes y adultos) y al objetivo 4 (alfabetización de adultos) es un indicador del valor que éstos merecen, se puede concluir que son ciertamente los objetivos más menospreciados de la Educación Para Todos. El Consejo Internacional de Educación de Adultos (CIEA), a la vez que aplaudía el análisis que hace dicho Informe de la equidad educativa, criticaba el Informe por la atención marginal que les presta a los objetivos 3 y 4 en su análisis general. Era decepcionante que un tema del Informe referido a la equidad les prestara tan poca atención a las destrezas vitales y a la alfabetización de adultos, instrumentos esenciales requeridos por la mayoría de la población marginada y empobrecida para combatir la desigualdad y la pobreza.

Las consultas regionales preparatorias de la CONFINTEA VI, que se celebraron a lo largo de 2008, observaron en muchos países que la alfabetización y educación de adultos se habían visto:

Las exiguas inversiones de los gobiernos

  1. obstaculizadas por la falta de políticas, leyes y planes específicos;
  2. caracterizadas por bajos niveles de preparación profesional de los trabajadores de educación de adultos, la mayor parte de ellos mal pagados;
  3. afectadas por la debilidad de las estructuras gubernamentales y organizativas a la hora de la provisión de educación de adultos;
  4. carentes de una base seria de investigación;
  5. situadas entre las últimas prioridades de los gobiernos: a la educación de adultos se le había asignado menos del 1 por ciento de los presupuestos educativos.

La lentitud de los avances en Educación Para Todos, y en el desempeño general de la educación, tiene que ver con las bajas inversiones en educación. Esto aparece particularmente acentuado en los países más pobres, donde los déficits educativos son más graves. Frente a la cota establecida de asignar a la educación un 6 por ciento del PIB, los gobiernos del África Subsahariana invirtieron sólo un 4,4 por ciento; y en África Meridional y Occidental un 3,3 por ciento. Frente a la cota establecida de gastar en educación un 20 por ciento de los presupuestos gubernamentales, los países del África Subsahariana gastaron en educación un 18 por ciento, y los gobiernos de Asia Meridional y Occidental gastaron en educación un 15,5 por ciento.4

Pese al reconocimiento universal de la educación como un derecho de todos los ciudadanos —de ahí la obligación de los gobiernos de proporcionarla gratuitamente—, se les sigue cobrando e imponiendo a las familias la matrícula escolar.5 El estudio que hizo la «ASPBAE Education Watch» revelaba una agresiva incidencia de las matrículas escolares, que en algunos casos, como en las Filipinas, representan hasta el 30 por ciento del gasto familiar de las familias pobres.

Indonesia

Gasto anual: hasta $ 480 por niño; 22 por ciento promedio de los ingresos familiares

Camboya

Desembolso anual para enviar un niño a la escuela pública: de $ 110 a $ 153 (para uniforme, tutor privado, derechos de examen, provisiones y gastos diarios de alimentación y transporte)

Maria Lourdes Almazan Khan

 

Maria Lourdes Almazan Khan
Fuente: Barbara Frommann

Filipinas

Costo total de la escolaridad pública: entre $ 90 y $ 150 por alumno; del 6 % al 10 % de los ingresos anuales por niño (pero podría llegar hasta el 33 % de los ingresos de las familias pobres)

Bangladesh

Costos privados de la educación ➞ $ 37,40 de gastos/año en el nivel primario y hasta $ 164 en el nivel secundario

ASPBAE Education Watch 2008

Posibles impactos de la crisis financiera global

No es posible hablar de las perspectivas de la EPT, de los Objetivos del Milenio y de la CONFINTEA sin hacer referencia al impacto de la actual crisis financiera global. Si bien todavía está por desenmarañar toda la magnitud de su impacto en estas áreas, hay un gran temor de que la crisis pueda erosionar los pequeños logros que hasta ahora se ha conseguido, además de debilitar los logros en áreas donde los avances son todavía lentos. Hay serias razones para preocuparse, a partir de lo que señalaba un análisis de la UNESCO sobre el impacto que tuvo la crisis financiera de 1998 en Asia Oriental:

  1. como resultado de la misma se pudo observar reducciones del gasto social en salud y educación, así como recortes del presupuesto educativo, por ejemplo en Tailandia, Filipinas, Indonesia y Malasia;
  2. se redujo la capacidad de las familias de contribuir a los gastos escolares;
  3. decreció la matrícula escolar en los países de bajos ingresos;
  4. se incrementó el trabajo infantil;
  5. se redujeron los flujos de ayuda: un 1 por ciento de disminución en los flujos de ayuda, asociado con un 1 por ciento de disminución del PIB de los países donantes.6

En realidad, incluso antes de que la crisis llegara a su punto culminante, el desempeño de la Asistencia Oficial al Desarrollo (AOD) en educación básica estaba ya padeciendo un empobrecimiento. De manera general la AOD siguió disminuyendo, de la cifra sin precedentes de $ 107.100 millones en 2005, a la de $ 103.700 millones en 2007. La ayuda a la educación está también declinando, con US$ 12.100 millones asignados a educación en 2007 (calculados en precios constantes de este año), cifra inferior a la de US$ 12.300 millones de 2006. La ayuda a la educación básica sufrió un deterioro todavía mayor: bajó de US$ 5.500 millones en 2006 a US$ 4.300 millones en 2007, lo que en términos reales supone un decrecimiento de alrededor del 22 por ciento.7

Estimación del Banco Mundial: 48 países en riesgo

El desfase financiero de la Iniciativa de Vía Rápida (Fast Track Initiative – FTI) para la EPT, para 37 países ratificados en 2008, era de $ 1.200 millones, un desfase que ha ido creciendo a lo largo de los años. Esto se complicó con serios problemas en el desembolso, pues sólo se logró desembolsar el 30 por ciento del Catalytic Fund, dejando plantados a muchos gobiernos a los que se había prometido la ayuda que tanto necesitaban. Casi el 50 por ciento de la ayuda de la Iniciativa de Vía Rápida todavía no ha podido contar con un apoyo de base programática. Y a pesar de su nombre, dicha Iniciativa sigue limitando su atención a la educación primaria, y no a toda la agenda de Educación Para Todos.8 En la medida en que nos acercamos al año 2015, fecha límite de la EPT, es seguro que necesitamos un pacto financiero mucho más ambicioso y audaz, que no se contente con la matrícula universal en la escuela primaria y que no desvíe la mirada ante la situación de millones de personas que no están en condiciones de leer ni escribir, o de aquellas que no tienen acceso al aprendizaje y a oportunidades de educación permanente.

También ha sido pobre el desempeño en términos de la equidad en la ayuda. En 2007 los países de bajos ingresos recibieron como grupo US$ 5.800 millones, o sea menos del 50 por ciento de la ayuda global para educación. Los países de bajos ingresos deben gozar de mayor prioridad en lo que se refiere a la ayuda para educación básica, en comparación con la ayuda para educación en general, pero se sigue asignando cerca de un tercio de toda la ayuda para educación básica (US% 1.300 millones) a países de ingresos medios. En gran medida la ayuda para educación proviene solamente de unos pocos donantes: Holanda, el Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, Francia, la Asociación Internacional de Fomento (AIF). Basados en datos sobre la cooperación de 2005-2006, países como Francia y Japón, a la hora de definir sus asignaciones en términos de cooperación, no priorizan la educación básica en países de bajos ingresos. La ayuda para la educación básica proviene en gran medida de Holanda, el Reino Unido y la AIF.9

Es fácil tener argumentos contra el aumento de la ayuda, cuando la crisis financiera está golpeando sin duda, y con mucha fuerza, las economías de los países más ricos, y sus ciudadanos están tambaleando bajo su impacto. Pero también es importante tener en cuenta el impacto desproporcionadamente grave de la crisis financiera en los países pobres en vías de desarrollo, que sufren excesivamente por algo que ellos en nada han contribuido a generar. Hay diversas estimaciones acerca de lo que significa ese impacto entre los pobres: el Banco Mundial calcula que hay 48 países en situación de riesgo, con una desaceleración de su crecimiento causada por la crisis, y que conlleva una alta incidencia de pobreza.10

El costo de la crisis en términos de vidas humanas es pasmoso: Se calcula que la crisis empujará a 46 millones más de personas a ingresos menores de $ 1,25 por día, y que 53 millones más quedarán entrampadas con menos de $ 2 por día. Estas cifras se tienen que sumar a los 1.400 millones de personas que desde antes de la crisis viven en extrema pobreza. Se calcula un incremento promedio de la mortalidad infantil en 200 a 400 mil casos cada año, lo que viene a arrojar un total de 1,4 a 2,8 millones a lo largo del período 2009–2015.11 Resulta pues crítico para los países vulnerables el poder financiar una red de seguridad en términos de programas para los pobres.

Sin embargo, como observaba en su análisis el equipo de la UNESCO que elaboró el Informe de Seguimiento Global, los países más ricos pueden responder a la crisis con intervenciones fiscales de envergadura, mientras que los países en vías de desarrollo, en especial los más pobres, carecen de capacidad fiscal para responder. 43 de los 48 países con bajos ingresos (de los que se tiene información) carecen de márgenes fiscales, y 55 de los 87 países con ingresos medios enfrentan el mismo destino.12 El Departamento de Naciones Unidas para Asuntos Económicos y Sociales (DAES) observaba además un desequilibrio en la respuesta global a la crisis, con un 80 por ciento de los estímulos financieros concentrados en países desarrollados.13 Mientras tanto la falta de capacidades fiscales en los países más pobres, donde residen cuatro quintas partes de la humanidad, impide la provisión de respuestas de protección social, y de manera especial para los pobres.

Contrastemos estos datos con el desempeño de la educación, y veremos que 21 de los 29 países con bajos Índices de Desarrollo Educativo son los países con un techo fiscal bajo, lo que pone de manifiesto el impacto negativo de la crisis financiera sobre su ya de por sí modesto desempeño en el campo de la Educación Para Todos.14

¿Cuáles son las vías posibles para avanzar?

Asegurar los presupuestos para el sector educativo

Éste es el peor momento para recortar los presupuestos educativos. La Campaña Global por la Educación arguye que el ítem que con mayor probabilidad sería objeto de reducciones en el presupuesto educativo sería el ítem presupuestario de mayor volumen, el del personal docente. Esto debería evitarse, no sólo por el grave impacto que un congelamiento del reclutamiento de maestros tendría en la calidad y retención de la educación, sino también porque mientras dure la crisis los maestros asalariados, así como los facilitadores y alfabetizadores, realmente podrían ser parte de una estrategia efectiva para manejar la crisis. La expansión del número de servidores públicos, como es el caso de los maestros y capacitadores dedicados a la educación de adultos, mete dinero en los bolsillos de la gente y proporciona puestos de trabajo, estimulando el gasto y la actividad económica, que es lo que más urgentemente se necesita en períodos de recesión.15

El principal economista del Banco Mundial, Justin Lin, hacía notar además que los países ricos tienen el problema de que en los hechos una gran cantidad de sus paquetes de estimulación no se llegan a gastar; la gente tiende más bien a ahorrar el dinero. Por ejemplo, en los Estados Unidos sólo un 15 por ciento de las rebajas impositivas de 2008 se han traducido en un gasto adicional. Él arguye en consecuencia que para facilitar el estímulo fiscal de manera que redunde en un incremento de la demanda y en una recuperación de la economía, se debería invertir el dinero en «oportunidades inmediatas y de rápido retorno para eliminar los cuellos de botella del crecimiento». Sin embargo la mayor parte de esas oportunidades se encuentran en los países en vías de desarrollo, no en los ricos donde la infraestructura ya está altamente desarrollada.16 A partir de este hecho él plantea que para responder a la crisis financiera los países ricos deberían gas-tar en los países pobres, ya sea en escuelas, centros de aprendizaje, maestros y alfabetizadores, y otras inversiones en el sector social.

Apoyo financiero rápido y amplio ahora, no después:

Éste es también el peor momento posible para reducir el gasto a favor de los pobres. Los gobiernos de los países más pobres tendrían que jugar sin duda un papel importante en la contención del impacto de la crisis, y urgentemente deberían poner en marcha ajustes fiscales a favor de los pobres, por ejemplo transferencias en efectivo, o planes de empleo seguro. Deberían abolir los impuestos por servicios de salud o educación, y reforzar la decisión nacional de reducir la pobreza.

Pero en el caso de muchos países que se encuentran en situación de alto riesgo y que tienen bajas capacidades fiscales, a menos que se les ofrezca apoyo financiero ahora, no estarán en condiciones de ofrecer dichas medidas de seguridad y por tanto podrían sufrir daños que después resultarían irreversibles. Se requiere de manera urgente e inmediata la concesión de subvenciones y de créditos sin interés para los servicios centrales como salud, educación y acceso a programas de mallas de seguridad.17

Preocuparse de las brechas financieras

¿Es posible resolver las brechas financieras a la vista de la crisis financiera? En gran medida sí. Los países ricos han gastado ya $ 380.000 millones de recursos públicos para echarles un cable a los bancos. Sólo se necesita una fracción de ese monto para resolver la brecha financiera de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que es de $ 48.000 millones, y la brecha financiera de la Educación Para Todos, que es de $ 11.700 millones para tres de los objetivos de la EPT, en los países de bajos ingresos. No es una cuestión de posibilidades razonables, sino de prioridades y de voluntad.18

Cuidado con las brechas financieras

Dos comentarios finales, con la mirada puesta en la CONFINTEA VI: Estamos sólo a unos pocos meses de volver a encontrarnos en Belem, amedrentados/as por la enormidad de los desafíos que nos plantean por una parte la reciente crisis financiera en términos de pobreza y educación, e inevitablemente por otra las perspectivas de los compromisos contraídos con la educación de adultos. Quisiera pensar que realmente están abiertas las ventanas y oportunidades, en medio de la crisis actual, para hacer de la educación de adultos un caso de gran impacto.

La crisis económica actual ofrece la posibilidad de hacer de la educación de adultos un caso serio y apremiante, como un medio de equipar a la gente, especial-mente a los pobres, para que puedan mitigar los efectos de la crisis a través de la provisión de nuevos instrumentos, de posibilidades de autoempleo y del desarrollo de la autosubsistencia. El caso resulta más fuerte si se argumenta a favor de una mejor calificación de los capacitadores que se necesita para ayudar en la recapacitación de trabajadores como también de la reestructuración de las economías para hacer frente a la crisis. Se trata de plantear con mayor claridad el caso de la educación para una ciudadanía responsable, subrayando la necesidad de equipar a los ciudadanos con los instrumentos necesarios para desafiar las actuales ortodoxias macroeconómicas que entrañan amplias desigualdades y condenan a millones de personas a una vida de pobreza, analfabetismo y miseria.

En segundo lugar, como se ha explicado anteriormente, la expansión de la tarea educativa tiene sentido económico y puede apoyar la reactivación. Incrementar el número de alfabetizadores y capacitadores, así como construir centros de enseñanza y capacitación, es algo que crea puestos de trabajo y estimula la actividad económica y por tanto ayuda a revertir los impactos de la crisis financiera. Y lo que es igualmente importante, contribuye de manera significativa a asegurar que todos los ciudadanos gocen del derecho que tienen a una educación útil y transformadora, y a que tengan oportunidades de aprendizaje a lo largo de sus vidas, lo cual, quisiéramos pensar, es el punto más importante.

Notas

1 Naciones Unidas (2008), «Informe sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio 2008»; Nueva York.  

2 UNESCO (2008), «Informe de Seguimiento Global a la EPT 2009», Overcoming Inequality: Why Gover nance Matters (Se impone la desigualdad: ¿De dónde vienen los problemas de gobernabilidad?), Oxford and UNESCO Publishing, París.  

3 UNESCO (2008), ibidem. 

4 UNESCO (2008), ibidem.

5 Right to Education Project (Proyecto de Derecho a la Educación): www.right-to-education.org/node/289 

6 Burnett, Nicolas (2009), «Investing out of the crisis: the education dynamic», Presentación en el Foro del Futuro, UNESCO París, 2 de Marzo de 2009, www.unesco.org/education/burnett_future_forum.pdf

7 Equipo de Informe de Seguimiento Global (2009), «Aid Brief 2009: Recent Trends in Aid to Education»
(Ayuda Memoria 2009: Tendencias recientes de la cooperación a la educación), Abril 2009.

8 Campaña Global de Educación (Global Campaign for Education – GCE) (2008), «At the crossroads: Which way forward for a global compact on education?» (En la encrucijada ¿qué camino seguir para llegar a un pacto global sobre educación?), GCE Briefing Paper, Reunión de grupos de alto nivel de la EPT, Oslo, Diciembre 2008. 

9 GMR 2009.

10 «The Global Economic Crisis: Assessing Vulnerability with a Poverty Lens» (La crisis económica global:
evaluación de vulnerabilidad con una lente de pobreza), Documentos de Políticas del Banco Mundial,

siteresources.worldbank.org/NEWS/Resources/WBGVulnerableCountriesBrief.pdf

11 «Crisis Hitting Poor Hard in Developing World, World Bank says» (La crisis castiga duramente a los pobres en el mundo en vías de desarrollo, lo dice el Banco Mundial), Boletín de Noticias del Banco Mundial, Febrero de 2009, Washington.

12 Watkins, Kevin y Montjourides, Patrick (2009), «The Millennium Development Goals – bankable pledge or sub-prime asset?» (Los Objetivos de Desarrollo del Milenio, ¿promesa valedera o activos de alto riesgo?), presentado en el Foro del Futuro, UNESCO, 2 de marzo 2009, París.

13 «World Economic Situation and Prospects 2009», Update as of mid-2009 (Situación y perspectiva econó mica del mundo, datos actualizados a mediados de 2009) (2009), ONU DAES, Nueva York.

14 Watkins y Montjourides (2009), ibidem.

15 Campaña Global por la Educación (2009), «Education on the brink: Will the IMF’s new lease on life ease or block progress towards education goals?» (La educación en el filo de la navaja: El nuevo contrato para la vida, del FMI, ¿facilitará o bloqueará el avance hacia los objetivos de la educación?); Washington.

16 Lin, Justin Yifu (2009), «How To Solve The Global Economic Crisis: Making Fiscal Stimulus Packages Work across the World» (Cómo resolver la crisis económica global: Haciendo a lo largo y ancho del mundo un trabajo de elaboración de paquetes de estimulación fiscal), Nota preparada para la ponencia presentada en el Peterson Institute for International Economics, el 9 de febrero de 2009.

17 Watkins y Montjourides (2009), ibidem.

18 Watkins y Montjourides (2009), ibidem. 

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